Diseñamos agentes de inteligencia artificial que operan dentro de su empresa: atienden el WhatsApp y el Telegram, concilian el banco, preparan cotizaciones y cierran el mes. Trabajan sin horario y sin supervisión permanente.
El botón abre Telegram. Del otro lado responde el agente, no una persona.
El problema no es no usar inteligencia artificial. Es usarla como una calculadora: una pregunta, una respuesta, y se cierra la ventana. Queda en la puerta del negocio en lugar de operar adentro.
en tareas que se repiten, siempre iguales.
una semana completa, todos los meses.
de trabajo de tiempo completo, perdidos.
Por primera vez, se compite de igual a igual.
Cada agente tiene un nombre, un puesto y un trabajo que ya está haciendo en una empresa real. Se empieza por el que resuelve el problema más urgente y se suman los demás a medida que hacen falta.
Impuestos desordenados, cuentas sin conciliar, administración acumulada. Oliver ordena todo: concilia bancos, pone al día los impuestos y hace el seguimiento de lo que quedó abierto.
Llegaban 80 pedidos de cotización por semana y la respuesta demoraba hasta tres semanas: se acumulaban y se perdían ventas. Asun las prepara todas en 24 horas, listas para aprobar.
El cierre de mes completo —conciliar bancos, reunir comprobantes, armar balances y presentar impuestos— todo al mismo tiempo y contra reloj. Akira lo deja pre-armado: sólo queda revisar y firmar.
Ese proceso propio que no tiene nombre y que hoy hace una persona a mano porque siempre se hizo así. Lo estudiamos y lo convertimos en un agente.
200 mensajes por día, todos a mano. Una hora y trece minutos de espera promedio, y una de cada tres ventas se enfriaba antes de cerrarse.
Responde en menos de 5 segundos, a cualquier hora, toma el pedido completo y cierra la venta con link de pago.
Por cada factura: abrir el correo, descargar el PDF, renombrarlo, entrar al portal, iniciar sesión, adjuntarlo y responder al proveedor. Cinco minutos cada una, y nadie avisa si hubo un cobro de más.
Hace el circuito completo solo y notifica por Telegram. Además vigila montos atípicos, duplicados y aumentos.
Inscripciones, pagos y reemplazos de último momento, todo a mano y por WhatsApp. El organizador, atado al teléfono el fin de semana.
Inscribe, arma la lista de espera y cubre las bajas solo —ofrece el lugar al siguiente y cobra—, envía recordatorios y hasta liquida a los profesores.
Una gerencia de Recursos Humanos desbordada, coordinando al equipo y sus tareas a pulmón, sin tiempo para lo estratégico.
Un agente que trabaja para esa gerencia y se coordina con su equipo: la primera etapa de automatizar la gestión interna.
Cada mes entran cientos de depósitos de familias que alguien tiene que cruzar a mano contra el padrón de alumnos: quién pagó, quién no, quién pagó de más y quién pagó por otro. Días de trabajo antes de poder reclamar nada — y para cuando se termina, ya entró el mes siguiente.
Lee el estado de cuenta del banco —decenas de páginas— y extrae cada depósito cuadrando al centavo con el total oficial. Cruza los pagos contra el padrón y reconoce a la familia aunque el nombre no coincida: por el código de referencia, por el apellido de la madre, o por dos hermanos pagados en una sola transferencia. Deja marcado sólo lo que no cierra.
Dedujo por su cuenta la lista de precios completa y la estructura de becas. Nadie le pasó una tabla: la reconstruyó mirando los movimientos.
“En 3 semanas tenía el bot funcionando. Eso solo ya me cambió la vida.” Alexis · Mix it Up
Todos empezaron por una sola, la que más tiempo consumía. Ninguno transformó la empresa de golpe.
Convirtieron días de trabajo repetitivo en minutos, sin sumar personal.
El equipo dejó lo rutinario para atender mejor y vender más.
Media hora para revisar dónde se va el tiempo del equipo. La reunión termina con las tres tareas que conviene automatizar primero, en orden.
Sus precios, sus horarios, la forma de comunicar de la casa y —sobre todo— qué temas nunca debe responder por su cuenta.
Con las herramientas que ya están en uso: WhatsApp, Telegram, correo, planillas, el sistema de turnos. No se reemplaza nada.
Arranca en producción desde el primer día. Se revisan juntos las primeras conversaciones y se corrige sobre la marcha.
La mayoría de los sitios del rubro dibuja una conversación falsa para mostrar cómo se vería un agente. Acá hay uno andando: escríbale por Telegram y le responde al instante, cualquier día y a cualquier hora. Cuéntele qué le consume el tiempo y le dice si eso se puede automatizar.
Se llama Agente 11 y trabaja así: hace cuatro preguntas cortas, reconoce de qué caso se trata y devuelve qué conviene sacarse de encima primero — con el número de una empresa que ya lo hizo. Uno igual se arma sobre su operación, con sus precios y sus reglas.
Telegram · contesta el agente, al instante y a cualquier hora.
WhatsApp +54 9 11 5857-4691 · contestamos nosotros, en horario de trabajo.
Veinticinco años de trabajo de campo. Consultoría de procesos, desarrollo de negocios, desarrollo de aplicaciones, sistemas. Adentro de las empresas, viendo cómo funcionan de verdad.
El oficio va adelante; la tecnología, atrás. Lo que no se aprende en un curso es saber qué tarea vale la pena automatizar y cuál no — y eso decide si va a ganar tiempo o a sumar un problema más. La tecnología es la parte fácil.
Creatividad testeada en batallas. Nada de lo que instalamos salió de un laboratorio: se probó adentro de empresas con un problema real, plata en juego y una fecha encima.
Operamos a nivel global, de modo que siempre hay un huso horario despierto.
Hacen el trabajo repetitivo las 24 horas: atienden, concilian, cotizan, ordenan y avisan. No se cansan, no se olvidan y no dependen de que alguien esté disponible.
Detrás de cada agente hay un equipo humano que lo diseña, le enseña el criterio del negocio, lo supervisa y responde cuando algo se sale del libreto. Como en cualquier empresa: los agentes ejecutan, las personas deciden.
De campo: procesos, negocios, aplicaciones y sistemas, adentro de empresas.
México, Estados Unidos y Argentina. Tres husos que se cubren entre sí.
Agentes trabajando hoy en empresas reales, no en demostraciones. Se suman de a uno, sin techo.
Sin feriados, sin licencias, sin lunes lentos.
Cada sede conoce su mercado, habla su idioma y factura donde corresponde. Los agentes son los mismos en todas: lo que cambia es quién está del otro lado del teléfono.
Cámaras, colegios profesionales y pymes de la cuarta economía de mayor crecimiento de México.
Negocios hispanos en Nevada, donde hay tres veces más empresas latinas que el promedio del país.
El equipo que diseña, entrena y supervisa a los agentes que operan en las tres sedes.
Si conoce su mercado y quiere llevar los agentes ahí, hablemos. Usted pone la relación local; nosotros, la tecnología, el método y el respaldo.
Una hora, para dueños de empresa y profesionales. Sin tecnicismos, con el agente funcionando en vivo durante la charla.
de las pymes mexicanas ya usa inteligencia artificial. El promedio de las Américas es 54%.
de las pequeñas empresas, frente a 23% apenas tres años antes.
de las que ya la usan lo hacen por una sola razón: ganar tiempo.
Fuentes · Microsoft, Encuesta PyMEs 2025 (Source LATAM / Líder Empresarial). theStacc, Small Business AI Adoption. NTT DATA / MIT Technology Review, “La IA en LATAM”.
Treinta minutos, sin costo. Revisamos cómo trabaja hoy su empresa —qué hace usted, qué hace su equipo, dónde se traba— y la reunión termina con las tres tareas que conviene automatizar primero, en qué orden y qué hace falta para cada una. El resumen se envía por escrito después, haya acuerdo o no.
No es una llamada de ventas. Si no hay nada que justifique automatizar, se dice y ahí termina.